Hace exactamente 20 años que Israel no gana
Eurovisión pero hace mucho más que no llega como gran favorita a la
competición. Ni siquiera la diva por excelencia Dana International llegó a la
cita continental con tanta expectación y esperanzas como lo hace ahora Netta
Barzilai con su reivindicativo y viral ‘Toy’. Ayer, pocos apostaban por su
carrera. Hoy, es la número uno en las apuestas de Europa. Es la historia de la
niña ‘outsider’ y marginal en un colegio de la pequeña localidad de Hod
Hasharon (norte de Tel Aviv) que acaba convirtiéndose en la gran esperanza de
su país. De ser ignorada por sus compañeros de clase a ser amada por millones
de fans inspirados por su forma de ser.
«Todos me abrazan en la calle. Desde
los ancianos hasta los niños. Nunca pensé que niños me admirarían porque cuando
yo era una niña no me querían» reconoce antes de señalar sin un ápice de
soberbia: «Que una niña preciosa venga abrazarme es para mí una gran
victoria». Netta puede sentirse vencedora incluso si no gana en Lisboa.
Tras ser vista como rara o simplemente no ser vista, hoy si de algo se puede
quejar es de todo lo contrario. En más de un mes, 16 millones han entrado en su
clip con claro mensaje feminista: «Wonder Woman, no lo olvides nunca: tú
eres divina y él se arrepentirá. (…) No soy tu juguete, eres un niño
estúpido, te derribaré…»Netta nació hace 25 años en Hod Hasharon pero
siendo muy pequeña sus padres viajaron por trabajo a Nigeria. En África,
estudió en una escuela internacional donde conoció niños de diversos orígenes,
religiones y razas. A los seis años, la familia regresó a Israel. Destacaba por
su estilo de vestir rozando la extravagancia y un talento musical especial. En
la fiesta de fin de curso, interpretó la famosa ‘Haleluya’ envolviéndola en
flamenco. En clase, solía refugiarse en su mundo y apenas tenía amigas. En el
escenario, exhibía un desparpajo impropio de una chica de su edad que además
distaba mucho del consenso social.
«De niña me imaginaba como una
estrella delgada y bella ya que pensaba que solo así se puede triunfar. Hoy
entiendo que triunfé sin cambiar», comenta a la cadena pública Kan.
«Era una chica muy especial que no lo tuvo fácil a nivel social. No se
reían de ella pero era diferente al resto. Y sobre todo tenía más profundidad
que las otras chicas. Se centraba sobre todo en su música y no en su aspecto
físico», recuerda su educadora Iris Levy, según cita el diario ‘Israel
Hayom’.
Una cuestión de confianza
Cuando a los 18 años hizo dieta, ganó una
seguridad y confianza que ya no perdió cuando volvieron los kilos perdidos. Hoy
su silueta de grandes medidas rebosa orgullo. Como cualquier chica de su país
al llegar a la mayoría de edad, Netta hizo el servicio militar obligatorio. En
su caso, en el conjunto musical de la Fuerza Naval. Tanto allí como en sus
posteriores actuaciones ya de civil, se ganó el cariño de sus jefes, compañeros
y espectadores. Algo que no siempre es compatible. «Hace cinco años, en
bares de Tel Aviv con unas 20 personas, comía patatas fritas de las mesas y
cantaba», recuerda riéndose sobre una época que conocen bien los que
sueñan con vivir de la música. En su ascensión a la cima, hizo entre otras
cosas de cuidadora de niños y profesora de guitarra.
Netta estudió un curso especial para
combinar el mundo de la música, informática y electrónica. Rechazó varias veces
ir a la televisión pero al final cedió. Al aparecer por primera vez en ‘prime
time’ en «La próxima estrella a Eurovisión», muchos se preguntaron
quién era esa chica poco convencional que desafiaba formas y estilos. Su
interpretación de ‘Rude Boy’, de Rihanna, y el uso de variados instrumentos
musicales labraron el camino a la final que acabó ganando a ritmo de looper
acústico.
La cacofonía de gallo en su interpretación
Toy tiene un doble significado. «Por un lado, expresa alguien cobarde, un
gallina que trata a una mujer como un juguete. Por otro, baka es estúpido en
japonés», explicó a wiwibloggs sobre una canción inspirada en la campaña
MeToo. «No pasa nada si no eres querida por todos. Hay que aceptarlo como
también aceptar la diversidad. Hay lugar para todos», enfatiza. Hoy, sin
embargo, es agasajada vaya donde vaya. Como esta semana cuando acudió a un
masaje en un prestigioso hotel de Tel Aviv. Ante la avalancha de saludos y
peticiones de selfie, respondió con amabilidad y una sonrisa fijada en su
rostro desde hace meses. La música corre por sus venas familiares. Su hermano
mayor Zohar tamborilea y su hermano pequeño Ron estudia música en la
prestigiosa academia Rimon.
Sin complejos, huye de los dictados
sociales recordando quizá la figura de Dana International que pronostica:
«Netta tiene algo que te hacer querer abrazarla. Es una gran artista y Toy
es una idea extraordinaria y perfecta para su personalidad. Creo que va traer
la cuarta Eurovisión a Israel». «La presión es enorme pero intento
estar concentrada», señala la joven que sueña cantar con Aretha Franklin.
«Estamos muy poco tiempo en la Tierra así que debemos disfrutar de la
experiencia», suele decir.
Pequeña pero grande.
Tímida pero avasalladora. Una bomba amistosa de energía y personalidad. Las
únicas palabras en hebreo de su canción de Eurovision son significativas:
«Ani lo buba». Es decir, «No soy una muñeca».
Netta Barzilai, la favorita de Eurovisión 2018, de niña marginada a diva de la canción
08/May/2018
El Mundo- por Sal Emergui